Los dibujos del juzgado de Cangas, al Inventario de Patrimonio Cultural


Fueron realizados durante la Guerra Civil y la posguerra

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El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba el viernes
24 de abril la resolución de la Consejería de Cultura del Principado por la que
se incluyen en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias los dibujos y
grafitos existentes en las celdas de los juzgados de Cangas de Narcea.
Se trata de una serie de dibujos y grafitos realizados
durante la Guerra Civil y la posguerra por presos. Las representaciones muestran
una temática diversa pero, en su mayor parte, ligada a la propia guerra, como calendarios,
retratos de generales, soldados, tanques o escenas de combates aéreos, que
tienen un alto valor histórico y cultural, por ser testimonio de la vida
cotidiana de los presos de este período.

La resolución incluye una extensa descripción de los
dibujos e imágenes, a través de la memoria realizada por Pelayo Fernández
Fernández, Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo y que podéis
consultar en el BOPA del 16 de enero de 2015. Os dejamos algunos fragmentos.

Descripción y ubicación

Los dibujos y grafitos de los juzgados de Cangas del
Narcea constituyen uno de los aspectos más destacados de la Guerra Civil y de
la posguerra en Asturias. Las cárceles fueron el lugar de residencia de
centenares de pintores, escultores, dibujantes, escritores, artesanos, maestros
de escuela, etc. Allí llevaron a cabo una destacada actividad artística y
cultural, hoy día poco valorada y estudiada. Junto a ellos estaba el campesino,
el agricultor, el trabajador, el hombre de la calle, sin formación académica ni
profesional cuya presencia también se deja ver en estas celdas ya que a causa
de su desesperanza y horror (fusilamientos, palizas, hambre, suciedad,
enfermedades y sobre todo frustración) dejaron escenas y mensajes trágicos que
conmueven la sensibilidad de quien los lee y estudia. 
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Los creadores no
pretendían hacer obras estéticamente bellas sino testimoniales, denunciando
hechos y situaciones concretas.
Con temáticas diferentes, ofrecían un
testimonio de cómo era la vida de los presos republicanos en las cárceles
durante la Guerra y después de ella.
Los dibujos se encuentran ubicados en los calabozos del
edificio de los Juzgados de la villa de Cangas del Narcea. En concreto, se encuentran
en tres celdas, una en el piso inferior y en dos del piso superior aunque los
dibujos de uno estos calabazos son posteriores a la Guerra Civil, de los años
cincuenta del siglo pasado. 

Técnica

Técnicamente son muy sencillos, con escaso valor
artístico pero con alto valor cultural ya que constituyen un testimonio relevante.
Todos ellos son dibujos monocromos, en
blanco y negro, realizados con lápiz de carbón
, no habiendo restos de
pintura mural. El lápiz se aplica directamente sobre el soporte, en este caso
el revoque y enlucido del muro que está sobre la mampostería de piedra
irregular. No hay evidencias de un dibujo preparatorio. El muro no es
completamente liso sino algo rugoso, lo que condiciona las características de
los trazos del lápiz. Parece que algunas inscripciones se realizaron con balas
como se dice en algunas de ellas («Aún
me quedan balas para dibujar»).

Temática

Los dibujos y grafitos muestran una temática diversa pero
en su mayor parte ligada a la Guerra Civil (calendarios de 1937-1938, retratos
de generales, soldados, tanques, escenas de combates aéreos, etcétera). Pero
también hay otras temáticas, como mapas geográficos de algunas provincias
españolas, representaciones ingenuas de casas tradicionales asturianas, macetas
con flores, caricaturas y retratos, bicicletas, barcos, animales (gatos y
gallos), trenes con vagonetas de carbón y alguna escena erótica o de cabaret.
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Los calendarios
son abundantes en la celda del piso inferior. En total son cuatro. El más
destacado es el del mes de diciembre de 1937 y de los ocho primeros días de
enero de 1938, ubicado en la pared lateral izquierda, debajo de un dibujo de
combate aéreo; otro de mayo de 1938, en el interior de pared frontal, otro de
abril del mismo año, en el borde la puerta, y a su lado otro sin fechar. En
ellos, el preso iba tachando los días
que iban pasando desde su ingreso en prisión
y en uno de 1938, se dice
«días condenado esta pena muerte». 
 
Junto a los calendarios encontramos escenas aéreas de combates militares. Hay varias en el
calabozo inferior y otra en el superior, uno de los «Jesús Capuchas o
Capuchis
» cuya firma aparece al lado de la mayor parte de los aviones.
Parece que son anteriores a diciembre de 1937 ya que el nombre de este preso
figura en el calendario de diciembre de ese año, cuando fue condenado a muerte.
Estas escenas indican que el autor tenía amplios conocimientos de aeronáutica.
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mejores dibujos
conservados. En ellas se representan aviones de combate, acaso italianos o
españoles, distribuidos en distantes posiciones, siempre sobre un fondo plano.
Afortunadamente, conocemos la identidad del autor que dibujo las escenas del
calabozo inferior:

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Los retratos
son muy destacados. Dentro de este género hay que diferenciar entre el retrato
realista figurativo (como el del General Franco), la caricatura y los retratos
ingenuos. El retrato figurativo está ampliamente ejemplificado en el calabozo
superior. Son dos retratos, uno del General Franco dentro de un mapa de España
compuesto por líneas curvas de cierto expresionismo y otro en la pared lateral,
de un general, acaso Emilio Mola o Gonzalo Queipo de Llano. Ambos visten traje
de general y se omiten los símbolos y emblemas de su rango. Siempre aparecen
los personajes representados de perfil acompañados de alguna inscripción. En
ellos se exagera sus rasgos fisonómicos. Ponen de manifiesto que el humor aún
seguía vivo y punzante a pesar de los difíciles momentos que les tocaba vivir.
Son imágenes directas que reflejan las inquietudes y preocupaciones de los
presos. Finalmente, es frecuente encontrarnos con los retratos ingenuos que hoy
podríamos calificar como de garabatos y esbozos. Son retratos sin volumen, no
hay claroscuro ni proporciones y son completamente planos. Los hay del rostro y
de cuerpo entero. En ellos destaca la captación de la silueta del cuerpo.
También es muy destacada la temática que representa medios de transporte y trabajo.
Aparte de los aviones y tanques de combate, destacan los trenes compuestos por
la sucesión de varias vagonetas de carbón.
Destacados son los mapas
de geografía. Se conservan tres en el calabozo inferior: un mapa de la
provincia de Madrid, otro del Litoral Cantábrico (provincias de Lugo, Asturias,
Cantabria y Vizcaya) y otro de España. 
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Otros temas son los extraídos del mundo de la naturaleza, tanto de la flora
como de la fauna. Destaca la Maceta con flores del calabozo inferior. En los
calabozos superiores se conservan algunas representaciones figurativas de
animales, como un gallo y un gato negro. Ese dibujo representaría al
celebérrimo gato Félix, un personaje animado de la época del cine mudo. 
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Para concluir este apartado de la temática de los
grafitos tenemos que referirnos a las
escenas eróticas, de cabaret y desnudos femeninos
. Se encuentran todas
dibujadas en las paredes interiores de una celda del piso superior. Una hace
referencia a una mujer desnuda corriendo, sin manos y pies. Como en aquellos
retratos ingenuos, el autor captó solamente las líneas que definen las
principales partes del cuerpo sin insistir en detalles: piernas, brazos, senos
y cabeza. Es una representación plana, bidimensional, sobre un fondo también
plano, blanco. No hay profundidad ni volumetría, solo la silueta de la figura.
Parece que recuerda lejanamente las representaciones femeninas de la época
clásica de Picasso. Al lado de ella, una mujer representada en menor escala y
en ropa interior, como otra mujer de la pared de enfrente.

Inscripciones

Otro aspecto a tratar es el de las inscripciones y los
mensajes escritos en las paredes. Generalmente son mensajes de presos
republicanos, versos, dedicatorias, sus nombres y en ocasiones la fecha de ingreso
en el calabozo.